La “Ley de Parkinson”

Aún cuando no esté familiarizado con el autor de esta ley Cyril Northcote Parkinson, probablemente la ha escuchado, sido testigo e incluso hasta participado en ella.   En un ensayo publicado en 1955, Parkinson mantenía su convicción que “El trabajo se expande hasta llenar el tiempo disponible para que se termine”. ¿Le suena familiar? Esta teoría,  junto con otros escritos fueron posteriormente  incluidos en el libro de la Ley de Parkinson: La Búsqueda del progreso.

Parkinson también notó que el total de aquellos empleados dentro de una burocracia aumenta en un 5-7 por ciento por año "independientemente de las variaciones en la cantidad de trabajo (si las hay) que debe hacerse". Para muchos, cuando más tiempo se tenga para hacer algo, más divagará la mente y más problemas serán planteados.

Esta teoría ha permitido el nacimiento de muchos escritos que de manera paralela utilizan la misma primicia.  Así mismo, se ha comparado la Ley de Parkinson como la base de la Teoría de la ley de la Oferta y la Demanda debido a que si el precio de los productos disminuye, la demanda aumenta en grandes cantidades. Aún cuando esta teoría prevalece, a menudo ha sido remplazada por la preocupación de que las operaciones de la compañía se vean afectadas negativamente por la Ley de Parkinson.

Se han hecho numerosos estudios para determinar si sigue prevaleciendo la Ley de Parkinson y crear estrategias que minimicen sus efectos en las operaciones de una compañía. Aunque normalmente esta condición no representa un gran problema, pero en la vida real, como en el Principio de Peter, es más una situación “natural”. Esto hace con frecuencia más difícil reconocerlo y/o corregirlo.

Algunos efectos de la Ley de Parkinson

Esta corriente, raras veces ayuda o mejora las operaciones de la compañía. En el peor de los escenarios, puede causar un daño mesurable en la eficiencia de las operaciones mientras impacta en los resultados finales de la compañía. A continuación se muestran algunos de los efectos que han encontrado los investigadores:

  • Potenciador de Burocracia: La Burocracia en su peor connotación, implica pérdida de tiempo, duplicidad de funciones y una estructura abrumadora. La Ley de Parkinson, la cuál indica que el trabajo se expande al tiempo disponible, puede incrementar en organizaciones burocráticas a nuevos niveles de ineficiencia.
  • Disminución en el desempeño: El elevado desempeño de los empleados a menudo se dificulta con la presencia de la Ley de Parkinson por obvias razones. Existen ocasiones en que las horas extras de un empleado tienen como resultado un trabajo bien hecho. Sin embargo, si se utiliza el tiempo disponible para realizar actividades, con frecuencia disminuirá la productividad y reducirá la calidad. Llevar a cabo en 45 minutos una actividad que regularmente tomaría 30 minutos resulta un trabajo bien hecho – y repetir este comportamiento en una base consistente – rara vez genera resultados positivos.
  • Incapacidad para establecer tiempos de manera correcta y estándares eficientes: Los estudios de tiempos y movimientos son con frecuencia criticados debido a que las opiniones y recomendaciones son percibidas como irreales.  Si la Gerencia considera que el margen de tiempo para realizar una tarea es correcto basado en un historial de evidencias, es probable que dependan de información que es influenciada por la Ley de Parkinson. Si se extiende a la compañía, puede ser difícil de establecer estándares de tiempo correctos para las funciones de cualquier empleado.

Eliminar todos los efectos de la Ley de Parkinson es casi imposible, tiende a ser delicado y lleva un proceso.  De hecho la mayoría de los empleados no están dispuestos a participar de manera intencional. Con el tiempo, asumen que el tiempo invertido en sus tareas cotidianas es el deseado o al menos aceptado por la compañía. La gerencia debe mantener diligencia a la hora de esperar que las tareas de sus empleados sean completadas en un margen de tiempo razonable basándose en la información adecuada.

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